22/06/2009 12:00 am

De la crisis general del sistema capitalista hacia una nueva configuración del mundo

Serguei Batchikov
(Federación Rusa)

 

De la crisis general del sistema capitalista hacia

una nueva configuración del mundo

 

En mis intervenciones anteriores
en este Forum dije que la destrucción de la Unión Soviética era
imprescindible al capital mundial pues ésta representaba una alternativa a la
globalización actual, servía de modelo y embrión de otro Orden Mundial –
fundamentado en la colaboración y la solidaridad y no en la competencia y la
explotación.

 

Hoy en día para todos los países
y culturas, que no forman parte de la “metrópolis” del Orden Mundial supuesta en
el proyecto de la globalización, es importante comprender qué sucedió en la
antigua URSS en las últimas dos décadas, y sacar las enseñanzas de la
experiencia de la derrota de la URSS. Esta
experiencia aportó un conocimiento pagado con el sufrimiento de decenas de
millones de personas y debe ser tomado en cuenta para evitar nuevos sufrimientos
a miles de millones de personas.

 

En el pasado Forum me preguntaron:
¿por qué cayó el régimen soviético?

De esta pregunta general se
derivan otras más concretas:

¿Cómo pudo suceder que un pueblo,
nacido y formado en condiciones de socialismo, vencedor en la guerra contra el
fascismo, creyó en la primitiva propaganda burguesa y sumisamente entregó las
grandes conquistas sociales?

¿Por qué el proyecto soviético
perdió la hegemonía cultural?

¿Por qué  una gran masa de soviéticos perdió los
instrumentos de memoria colectiva, la prudencia y la prevención?

¿Por qué la mayoría de la clase
educada de la sociedad soviética apoyó la idea de incluirse en la periferia del
capitalismo en condiciones desventajosas, en contra de los intereses nacionales
e incluso en contra de los intereses sociales de la misma intelectualidad?

¿Fue esto un resultado de un
defecto específico de la cultura rusa y soviética o refleja un punto débil de
la racionalidad de la
Ilustración
, sobre la cuál se sustentaba el proyecto
soviético?

 

En aquel momento, en el marco del
tiempo asignado, era imposible dar respuestas exhaustivas. Quisiera entonces
retomarlas en mi intervención de hoy, para luego referirme a la pregunta: con qué proyecto de Orden Mundial se
vislumbra el futuro?

 

Las debilidades fundamentales que
determinaron la derrota del proyecto soviético en la guerra de las palabras y
los símbolos, no fueron entendidas en las décadas del 60 y 80, solo ahora comienzan
a ser consideradas correctamente. La
concepción del mundo arraigada en la mente de las personas resultó ser mucho
más plástica de lo esperado. Ella cambiaba no no bajo el efecto de la
existencia socialista, sino bajo la presión de los medios de formación del imágen de la realidad, incluidos los de manipulación.

 

El Estado soviético no se preocupó
por la modernización del sustento de la hegemonía cultural del régimen social y
político. Esta hegemonía se mantenía, durante mucho tiempo, en modo de
auto-reproducción, ya que cuatro generaciones de soviéticos habían vivido los
desastres sociales y este recuerdo fue la defensa psicológica contra las
tentaciones del capitalismo.

 

En los años 70, como resultado de
la urbanización, se debilitó la anterior base ética del régimen soviético (“comunismo campesino”). Vino una nueva
generación que no había experimentado los sufrimientos sociales masivos, ni
siquiera los había visto. El pueblo perdió la memoria colectiva sobre esto.
Surgió? por primera vez en la historia, una sociedad saciada. Sobre como se
iba a comportar tal sociedad no lo podía predecir ni la intuición, ni la
experiencia de los viejos, ni siquiera las ciencias sociales soviéticas que no
estaban preparadas para esto. 

 

Resulta, que los principales peligros que asechan al socialismo no están en los
momentos difíciles y de carencias, sino cuando la sociedad satisfecha, pierde
la memoria colectiva sobre estas dificultades.
El conocimiento abstracto
sobre ellas no funciona, las defensas contra las tentaciones, desaparecen rápidamente.

 

He aquí, una lección para todas
las fuerzas de izquierda: cualquier régimen socialista debe, ante un cambio
generacional, renovar su discurso y sus métodos de reconstruir su hegemonía
cultural. Si esto no se realiza de modo adecuado, la hegemonía se pierde inevitablemente.
La primera ruptura en la comunicación intergeneracional crea una brecha en la
matriz ética que provoca una erosión en la legitimidad del régimen socialista.

 

Algún tiempo la sociedad
soviética se mantuvo sobre la memoria de las calamidades de la guerra y las
ideas de defensa ante amenazas externas. Incluso, la división del mundo en
bloques geopolíticos y la “guerra fría” fueron un estímulo que motivaba hacia
el conocimiento, la ciencia, la creación y las producciones complejas. La idea
de la “distención” no fue investida de fórmulas ideológicas correctas y trajo
consigo un deterioramiento de las ideas – ligado al mismo tiempo a un reforzamiento
del armamento informativo-psicológico del enemigo.

 

El grave error que debió haberse
evitado fue el cambio hacia una política de tolerancia con la actividad
económica sumergida. Durante el tiempo del “totalitarismo” en la URSS existía la producción
individual y cooperativa, bajo un control legal estricto. La liberalización, tanto
de las leyes como la conciencia en los años ´60 abrió el camino hacia la
corrupción, y luego la aparición de corporaciones y compañías sumergidas. La
economía sumergida comenzó su fusión con la criminal. Comenzó un proceso de
romantización del mundo delictivo en el arte, la lírica “a lo criminal” comenzó
a ser parte importante del underground. Luego de la liquidación del poder
soviético ésta por poco empezó a dominar en la cultura de masa.

En 1989 fueron prácticamente
legalizados los ingresos turbios y criminales en la URSS – una disposición del
Comité Central del Partido Comunista de

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